OSIRIS CHIÉRICO
Con motivo exposición
Centro Cultural Recoleta
"Arte Naïf - ingenuo, primitivo, dominguero - está de moda.
Proliferan las fieras candorosas, las florestas, las nubes color
pastel u otros protagonistas de un mundo ideal y gracioso que
figura, supuestamente, un retorno a la visión de la infancia.
Pero
esto muchas veces sobrevolando la superficie, referido más a la
sencillez, a menudo impostada, de la expresión que a su carácter;
más a un aspecto formal que a la densidad del contenido.
Alejandro Costas es de los que no se equivocan en ese sentido
y el hecho de que en 1986 haya ganado uno de los premios Ivan
Generalic, instituido por la Embajada de Yugoslavia, lo demuestra.
La pintura de Costas no se detiene en las generalidades del
género, repertorio harto repetitivo y fatigado; va más allá; responde
a imperativos interiores que no se ven afectados en su manifestación
pictórica, por su formación académica; es la consecuencia de una
especialísima visión de la realidad, del rescate de un espíritu
que mantiene fresco su asombro original.
Repite con esa actitud la de los grandes ingenuos, el aduanero
Rousseau, en primer término, de la Abuela Moses, de Joseph Pickett;
de los nuestros Cándido López, Guzmán Loza y aquella prodigiosa
peluquera que se llamó Ana Sokol. Con el agregado, además, de
un elemento propio: humor lleno de gracia, de ternura... Por ello,
su muestra exige una mayor atención de la que generalmente suscitan
las de tantos Naïf lugareños: las sorpresas que deparará lo justifican."